Combatir la desnutrición en Haití con un clic

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Daniela Avayu
Ingeniera Comercial de la Pontificia Universidad Católica con minor en “Deporte, Educación Física y Salud”. Actualmente es Senior Purpose Journey Analyst, del área de Impacto.
Combatir la desnutrición en Haití con un clic

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El llanto incesante de un bebé fue el detonante para la doctora Carmen Lagos Dittborn. Era 2008 y trabajaba como médica voluntaria para una organización en Haití. A la clínica llegó una madre desesperada con un bebé que no dejaba de llorar, durante el chequeo general Lagos preguntó qué le daban de comer, “agua con azúcar”, respondió la mujer. El bebé lloraba de hambre.

Ese mismo día consiguieron una bolsa de leche en polvo para el bebé que, unas semanas después, volvió a la clínica sin llanto. El hambre había pasado.

Lagos vio de frente una de las problemáticas más profundas de Haití: la desnutrición infantil. Al volver a Chile se movilizó con amigos y conocidos para conseguir donaciones de leche en polvo y enviarla con otros colegas y, con la ayuda logística de la organización que los llevó a ese país, entregarla a los niños que atendían y presentaban algún grado de desnutrición.

Este se convirtió en un programa improvisado que funcionó durante un año, hasta que en 2009 nace como organización Leche para Haití, con la finalidad de profesionalizar el trabajo que ya hacían, no solo contribuyendo en la superación de la desnutrición infantil en esa nación, sino también creando conciencia en Chile sobre esta realidad.

Gracias a la alianza con Betterfly, Leche para Haití ha profundizado su labor, diversificando las atenciones con servicio médico y farmacológico, capacitación y acompañamiento en lactancia materna, dando empleo y formando a personas locales.

De la leche al RUTF

3.3 millones de personas en Haití no tienen acceso al agua potable, según cifras de UNICEF para el 2022. Es un número que no ha dejado de aumentar en la última década debido a la compleja crisis que se desarrolla en el país.

Ante esta realidad, la leche que entregaban para preparar dejó de ser la mejor opción, pues el uso de agua contaminada ocasiona diarreas que retrasan las mejoras de los niños del programa. Leche para Haití identificó esta problemática y en 2013 sustituyó la leche por el complemento alimenticio Ready to Use Therapeutic Food, (RUTF, por sus siglas en inglés).

El RUTF es una pasta hecha con leche en polvo, maní, azúcar y aceites, alta en energía con vitaminas, minerales y micronutrientes. Viene en un sobre de aluminio que contiene una dosis con quinientas calorías y se consume directamente, sin necesidad de mezclarlo con agua o refrigerarse con una duración de dos años. 

Dependiendo del grado de desnutrición, el RUTF puede consumirse varias veces al día y funciona como suplemento que ayuda a la recuperación del niño.

El uso del RUTF cambió la manera en la que se trata la desnutrición en el mundo, pues permite que el tratamiento se haga en los hogares y no en los centros médicos, evitando la movilización de familias de zonas rurales, en conflicto o poco conectadas.

Leche para Haití entrega RUTF a noventa y ocho niños y niñas entre seis meses y cinco años de edad. Los atienden en las localidades Balán y Jerusalem en dos centros de salud con los que tienen acuerdos de colaboración, ahí ofrecen la atención médica que también puede incluir exámenes de laboratorio, fármacos y vacunas.

Este año Betterfly tiene la meta de donar 48.200 RUTF. Esta donación cubriría el tratamiento de ciento cuatro niños durante seis meses, el tiempo promedio que necesita un infante para salir de la desnutrición. Además de contribuir para expandir la acción de los programas de Leche para Haití. 

Esta donación se hace gracias a los usuarios de la app Betterfly, quienes por sus actividades saludables, como caminar, subir escaleras o pasear al perro, ganan BetterCoins que pueden cambiar por beneficios para diversas causas sociales, como Leche para Haití, donando el complemento alimenticio con solo un clic.

 

¿Por qué necesitan ayuda las infancias en Haití?

El poco acceso al agua potable es una de las consecuencias de la inestabilidad política, social y económica que vive Haití desde hace algunos años. Según Monserrat Martínez, directora ejecutiva de Leche para Haití, la violencia y la inseguridad alimentaria dentro del país son los principales desafíos para la organización.

Martínez explicó que el hambre ha llevado a familias a vender el envase del RUTF para que otros lo laman, pues con el dinero que obtienen puede comer todo el grupo familiar.

La devastación por el terremoto de 2010, las disputas políticas, el paso de huracanes, el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 y otro intenso sismo ese mismo año, complican la vida cotidiana de la mayoría de los haitianos.

“Salí y no sabía si iba a regresar”, le dijo en una oportunidad a Martínez uno de sus colaboradores en Haití luego de ir a comprar agua para su familia, explicándole que el precio había aumentado al doble desde la última vez. “Yo lo puedo pagar, pero la mayoría no”, dijo el hombre.

Debido a la violencia y la incertidumbre, en ocasiones la organización ha suspendido sus atenciones para resguardar la seguridad del equipo en terreno. Una decisión complicada pues “sabemos que hay niños que lo único que están comiendo es el RUTF”, aseguró Martínez.

Una pausa dolorosa para la organización que, luego de trece años trabajando en Haití, reconoce que cuando baja la intensidad de las protestas y los enfrentamientos hay mucho más por hacer.

Por esto, Montserrat Martínez insiste en que las donaciones de cada uno de los usuarios de la app Betterfly tienen un impacto significativo en el funcionamiento de la organización y en la vida de las familias beneficiarias. “No es un cliché, le estás salvando la vida a un niño con un clic”, afirmó.

Betterfly, un antes y un después

El apoyo de Betterfly a Leche para Haití comenzó rompiendo una promesa. Eduardo della Maggiora, fundador y CEO de Betterfly, se comprometió a entregarles doscientas cajas de RUTF a través de donaciones en la app, pero la cantidad final fue muy diferente: mil cajas de RUTF.

Martínez cuenta esto con emoción. Ese número no solo les permitió suplir las necesidades de los infantes que eran parte del programa nutricional para el momento, sino también diversificar la atención que entregaban.

“La alianza con Betterfly nos ha permitido crecer y hacerlo responsablemente, nos abrió a muchas posibilidades permitiéndonos liberar presupuesto”, explicó Martínez y detalló que a partir de las donaciones pudieron hacer los exámenes médicos que antes tenían que pagar las familias y que la mayoría de las veces no los hacían por falta de dinero.

Además, Leche para Haití pudo incorporar un programa para tratar la anemia que persiste en algunos niños y niñas aún después de salir de la desnutrición, atender sus requerimientos médicos y hacer seguimiento, incluso visitas a domicilio.

En el 2018 implementaron una clínica móvil que facilitó la atención en zonas rurales alejadas y con escasa conectividad, y expandieron la atención a dos nuevas localidades.

La organización ganó un proyecto de Fondo Chile que, junto a las donaciones de Betterfly, le permitió crear la primera Comunidad de la Leche en Haití en la que han capacitado hasta ahora a 25 monitores de lactancia materna, promoviéndola como prevención a la desnutrición.

Dejar de lado el asistencialismo y dar herramientas a los miembros de las comunidades es parte del objetivo de Leche para Haití. Por eso su equipo en terreno lo forman personas locales a quienes capacitaron y contrataron. “Gracias a esto hemos podido seguir con nuestros programas en los últimos dos años de crisis”, dijo Martínez.

Además de donaciones, a través de Betterfly conocieron Water is Life, una organización mundial que trabaja para acabar con la crisis del agua entregando agua potable, equipo de saneamiento y programas de educación sobre higiene. Con ellos crearon una alianza para dar filtros de agua familiares a los hogares que forman parte de Leche para Haití.

Leche para Haití quiere ir más allá, pero para ofrecer más atenciones de calidad necesitan más recursos. Por eso Montserrat Martínez hace hincapié en recordar a cada uno de los usuarios de Betterfly que sí vale la pena, que cada clic hace la diferencia para que las infancias de Haití salgan de la desnutrición.

La meta este año de Betterfly es entregar 48.200 RUTF para ciento cuatro niños durante seis meses. Hasta el cierre de esta historia, se había alcanzado un 84%. Falta poco y cada esfuerzo de los usuarios de la app tiene un impacto en lograrla.

Betterfly es una app de bienestar para colaboradores que incentiva los hábitos saludables y los transforma en donaciones sociales y un seguro de vida cuya cobertura crece día a día sin costo

Última actualización el 28 de noviembre del 2022
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